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Si tenemos tiempo y nos miramos en el espejo (con calma), podemos darnos cuenta
de la gran cantidad de vicios posturales que tenemos. Me da igual que lo hagáis sentados, que de pie.
Existen tantos, como número de personas. Desde un hombro más alto que otro, un marcado aumento
de la curvatura dorsal (hipercifosis dorsal, “chepa” como mucha gente le gusta llamarlo),
una rodilla más rotada hacia interior que la otra, un arco plantar dife en cada pie, hombros/hombro
rotado hacia interior… Podemos decir muchos.
Lo que qerentuiero plantearos, es… ¿Por qué tengo (por ejemplo) un hombro más alto
que otro? Y sobre todo ¿hasta que punto nos afecta esa “mala” postura en nuestra vida diaria?
Centrémonos en un ejemplo sencillo y asociado al atletismo. Pensemos en una
persona con una rodilla levemente rotada hacia interior. Algo muy leve, no algo “cantoso”. Para poder
darnos cuenta de eso, solo hay que ponerse enfrente del espejo y ver la posición de cada rótula y se
verá claramente que una de las rótulas “mira” hacia el interior.
Bien, pensemos que es la rodilla derecha. Esa posición de la rodilla,
puede venir condicionada por una mala pisada o por una alteración en la pelvis. Pueden ser más causas,
pero no vamos a rizar el rizo.
Esa persona, ha tenido, durante mucho tiempo, un hábito, que ha condicionado su rodilla
en esa posición. De momento no le da ningún problema. Pero está claro, que esa rodilla no está
trabajando en la posición correcta.
Con el tiempo y los entrenamientos, se da cuenta que le gusta eso de correr. Empieza a aumentar
el volumen en cada entrenamiento y comienzan las primeras molestias. Se compra una rodillera, pero casi no le quita el dolor,
ya que la “mala” posición de la rodilla continúa. Empieza a tomar anti-inflamatorios, y tras 1 caja
completa, empieza a notar alivio. Pero de nuevo la rodilla continúa con esa “mala” posición.
Cuando su estado de ánimo roza la desesperación, decide acudir al fisio a ver que le
podemos hacer. Pero claro, como ha seguido forzando a ver si se quita “solo”, su forma de correr ha sido alterada
por el dolor, y ahora no solo le duele la rodilla, sino también las lumbares. Le exploramos y vemos que es un
pequeño problema muscular en la pierna, una mala posición de la hemi-pelvis de ese lado y un bloqueo en la
rodilla (esto es solo un ejemplo, que quede claro que puede haber mil causas). Le tratamos todo y tras un par de días y
una buena alineación de la rodilla, la sensación de dolor empieza a remitir.
YA ESTA! Podéis pensar, verdad? PUES NO!!!. Siempre trato de decir a todos mis pacientes la importancia de sus hábitos diarios, sus posiciones en el trabajo, su forma de caminar, la forma de entrenar, absolutamente todo es importante. Si esa persona no cambia su hábito, el que ha desencadenado ese patrón en la rodilla, hay muchas posibilidades de que se repita.
Recordar que: NO ES POSIBLE UN MOVIMIENTO EFICIENTE SIN UNA POSTURA CORRECTA.
Existen muchas técnicas y métodos para lograr un buen control postural, pero eso ya lo dejaremos para otros artículos.