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LA CONDROMALACIA ROTULIANA

    No son pocas las personas, que aun haciendo ejercicio, padecen este problema. Esta lesión origina un dolor sordo en la rodilla, que se acentúa más al levantarnos tras estar un tiempo sentados, con las rodillas flexionadas (oficina, coche) o estar de rodillas.

            Esta lesión se caracteriza por producir un desgaste en el cartílago de la parte posterior de la rótula que queda en contacto con los cóndilos femorales. Es decir, los cóndilos femorales describen un “camino” por el cual y de forma centrada, ha de deslizar la rótula. Cuando eso no sucede (puede ser por más de un motivo), la rótula roza con una parte del fémur, con la cual, se supone no está diseñada para que eso suceda.

    CONCLUSIÓN: cuando una estructura del organismo, roza con otra estructura y no están diseñadas para que eso pase, pues comenzamos con los problemas… Desgastes, procesos artrósicos, degeneraciones articulares…

     TRATAMIENTO: dependiendo de cual sea el origen de la lesión, una de las mejores formas de asegurarnos la cura, o como mínimo, que no evolucione más la lesión, es fortaleciendo el cuadriceps. Pero haciendo MUCHO MÁS hincapié en el vasto interno del mismo (siempre que el desvío patológico de la rótula sea hacia el exterior). Es esa pequeña parte del cuadriceps la que nos va a ayudar a centrar la rótula.

    En ciertos corredores de fondo, que no dan mucha importancia a fortalecer el cuadriceps, pueden llegar a padecer este tipo de lesión. No es lo más normal, pero desde luego no sería algo excepcional.
El fortalecimiento del cuadriceps no tiene porqué ser solo en gimnasio, podemos hacerlo trabajando cuestas o escaleras. Pero yo siempre recomendaré la máquina de cuadriceps, la cual nos permite trabajar en los grados necesarios para poder hacer más hincapié en el problemático vasto interno.